El envió su Palabra para sanarnos

Stephen Black es un ministro ordenado y ha estado ministrando para que las personas dejen el estilo de vida homosexual por once años. Es el Director del ministerio First Stone – Primera Piedra – (ministerio hermano de Zapatos nuevos) .

 

Stephen BlackCuando le entregué mi vida completamente al Señor en 1983, El tomó mis recuerdos como parte de mi liberacón. Allá estaba yo, un niño pequeño de 5 años, pero con curiosidad inmesa en lo que respecta a la anatomía masculina. Este era el primer recuerdo que tenía de los de lo que eran mis inicios en los pesamientos homosexuales.

Muchas personas creen que sólo por el hecho de tener una curiosidad en lo que respecta a la anatomía, es un indicio del tipo de orientación, pero esto no es verdad. Yo no exploré la homosexualidad sino muchos años después cuando cedí a las tentaciones.
Recuerdo que cuando tenía seis años fui molestado sexualmente por por un amigo varón de la familia que me estaba cuidando en ese momento. Este hecho abrió las puertas a la perversión sexual en mi vida. También recuerdo que se me mostró algo de pornografía en ese entonces. Aunque era pornografía a heterosexual fue muy desvastadora para lo que debía entender respecto al amor REAL y al proyecto de Dios con respecto a la sexualidad. El verdadero amor de Dios lo encontramos en 1 Cor. 13 y 1 de Juan.

A la edad de siete años me expuse más a la pornografía. Los amigos de mi hermano vení­an a mi casa para revisar revistas playboy. Uno de ellos estaba leyendo un articulo que era como un test para probar si uno tenía tendencias homosexuales. El artículo preguntaba ¿A quién besaría Ud., a un hombre o a una mujer? Ellos sabían que yo había hojeado las revistas de antemano y estaba muy asustado. Ese temor me originó en mi una creencia a que me iba a meter en problemas. Recuerdo que quería responder lo que pensaba que ellos deseaban oir. Pensaba de la siguiente forma: “Como eramos niños (y que se suponía que a la edad de los siete años no debía existir un interés por las niñas). Fue así como contesté “Al hombre”. Entonces los amigos de mi hermano dijeron que yo era “raro”. Me ridiculizaron y a mi hermano también.

Recuerdo ver la cara de verguenza que puso por mi culpa. Estaba muy desilusionado y confundido. Me sintía tan sucio, y escuchaba voces que me decían una y otra vez, “Tú eres homosexual, Tú eres raro”. Durante varios días esas voces me condenaban en mi mente y en este estado de confusión pensaba en la anatomía humana una y otra vez.

Pocos años después, cuando tenía alrededor de nueve años, nuestros vecinos tuvieron visitantes. Me encontraba en la casa de ellos jugando. En un momento en que me dirigí al garage fuí seguido por un visitante adulto, quién me agarro por detrás y comenzó a molestarme. No me dejaba ir. Me dijo que me estuviera quieto. Estaba muy asustado. Después de luchar con él por unos minutos, (los cuales parecieron como una hora) finalmente logré escaparme. Estaba aterrorizado por lo que había pasado. Corrí fuera del garage y me senté como si nada hubiese pasado.

Seguidamente él salió del garage, se dirigió a la silla donde yo estaba sentado y me dió un golpe que me saco el aliento. Me miro y dijo: “Esto es sólo una muestra de lo que te pasará si le dices algo a alguna persona” ¡Estaba aterrorizado! Me fui a casa y no se lo dije nunca a nadie. Pensaba que era mi culpa, ya que vestía pantalones muy cortos y no tenía ninguna camisa puesta porque hacía mucho calor. Ahora puedo ver, cada vez miro hacia atrás, cómo los demonios del infierno me estaban condenando; y me pregunto: ¿cuántos niños estarán siendo víctimas ahora mismo? En ese entonces alguien en la escuela me entregó un libro cuyo tema eran las brujas. Era un libro de historias y de hechizos. Una noche ya muy tarde comencé a hacer un hechizo del libro. Era un hechizo para lograr poder y aceptación.

A medida que realizaba el hechizo comencé a sentir una fuerte presencia en el cuarto. Me asusté muchísimo y guardé el libro para siempre. También fui expuesto a juegos de fortuna de los que sutilmente se denominan para niños. El Señor me ha mostrado como el diablo había tomado un control pervertido en mi pensamiento. Yo le había dado cabida a Satanás en mi vida. Todas las voces que escuchaba eran demonios. Esas voces parecen que fuesen nuestros propios pensamientos, como que si nos estuviesemos hablando a nosotros mismos. Recordemos que no todos lo pensamientos que están en nuestra mente son propios, algunos son demoníacos, como lo dicen las escrituras son “dardos ardientes”.(Efesios:10-18, 2 Cor. 10:3-5).

Un año más tarde, mi familia hizo un viaje a Colorado. Nos quedamos en casa de unos amigos de mi padre. Ellos tenían un hijo que era un par de años mayor que yo. Cuando llegó la hora de dormir me dijo que un amigo le había enseñado un “juego”. Me lo comenzó a explicar y me dijo que no era malo ya que era sólo un “juego”. Me comenzó a molestar, pero en esta oportunidad cedí por el hecho que era solamente un “juego”. Fue la primera vez en mi vida conocí lo que erea el sexo. Un año más tarde, cuando vino de visita a mi casa y “jugamos” de nuevo.

La razón por la cual el Señor permite que recuerde las cosas por las que pase, son para demostrar que aunque muchas personas dicen haber nacido gay, son las influencias de la niñez y no los genes lo que inclinan a la homosexualidad. Muchos dicen que desde que pueden recordar han sentido deseos por el mismo sexo. Yo era un niño muy pequeño cuando todo esto empezó en mi vida. Fui expuesto a la perversión sexual y a las influencias demoníacas a una edad muy tempana. Nunca había meditado estos hechos anteriormente sino cuando el Señor me los recordó al salir de la homosexualidad. Yo era uno de esos gays que creían la mentira de haber “nacido gay”. La homosexualidad es una conducta pecadora que es aprendida. La mayoría de las veces es una conducta que inicialmente es inducida por extraños y que después se escoje. Asombra saber cuan sutilmente estas cosas pueden deslizarse dentro de la vida de un niño. Es muy triste que mis padres nunca supieron lo que me estaba pasando.

Ellos me amaban, como todos los padres aman a sus niños y cuando se enteraron se les rompió el corazón. Debido a que ellos no tenían el conocimiento de Dios y no entendían sus caminos, yo no estaba protegido, no tenía la cerca de protección espiritual (Job 1:10, 3:23). Aunque mis padres cometieron errores, me criaron de la mejor manera que podían y no los culpo por mis decisiones. “Mi pueblo no tiene conocimiento, por eso ha sido destruido. Y a tí sacerdote, que rechazaste el conocimiento, yo te rechazo de mi sacerdocio. Puesto que tú olvidas las enseñanzas de tu Dios, yo me olvidaré de tus descendientes” (Oseas 4:6). Los demonios del infierno habían venido a destruir mi vida sin que mis padres se dieran cuenta.

Los pecados de los antepasados, influyen en forma demoníaca inclusive en los niños pequeños. Es una realidad que nacemos con un pecado natural. (Gen. 3:7,22). Cuando un bebe nace no se le enseña como enojarse, como rebelarse o tirar los objetos, lo hacen por si mismos. También es cierto que heredamos muchas cosas de nuestros padres. Es un principio bíblico que heredamos deseos y hábitos pecaminosos cuya raíz son los pecados de nuestros antepasados.

No obstante ésto no es una excusa para culpar a otros de nuestras decisiones, no debemos culpar a nuestros padres de nuestros pecados. Hemos elegido revelarnos y caminar en pecado. No importa cual sea el engaño es nuestra decisión. Debemos asumir la responsabilidad completa por nuestras decisiones, acciones y pecados delatante de Dios que es Santo, Justo y Recto.

Sin embargo he hablado con personas que han confesado sus pecados y los de sus antepasados y han alcanzado una liberación inmediata. Es importante confesar y tomar autoridad sobre los hábitos de pecado (Nehemías 9:2, Exodo 20:5, Deuteronomio 5:9-10 Proverbios 28:13, 1 Juan 1:9, Santiago 5:16). Porque no luchamos contra sangre y carne sino contra principados, contra potestades, contra los gobernadores de las tinieblas de este siglo, contra huestes espirituales de maldad en las regiones celestes (Efesios 6:19).

Cuando tenía doce años, mi familia se mudó a otra casa y comencé a asistir a una escuela pública. Fui educado como católico y asistía a una escuela católica privada hasta ese entonces. En el séptimo grado comencé a utilizar drogas. Comencé a fumar marihuana y escuchaba música de rock y tenía esa clase de amigos que siempre te empujan a pecar mas y mas. Esta fue una época muy triste en mi vida. Rechace lo poco que conocía de Dios. Esto abrió la puerta para existiese una influencia constante de la actividad demoníaca en mi vida; comencé a ser activo sexualmente con una muchacha que conocí en la escuela. Me rodee de compañeros que me animaban a continuar en el pecado “No erréis; las malas conversaciones corrompen las buenas costumbres” 1 Cor. 15:33.

Después de año y medio viviendo en esta forma, entré en una profunda depresión profunda porque seguía teniendo pensamientos homosexuales, deseos y sueños. Me había entregado a los deseos de la carne. Estaba muy deprimido y no hablaba con ninguno de mis amigos. Permanecí en esta depresión cerca de un mes. Mi familia y amigos se preocuparon muchísimo. Me pedían constantemente que hablara pero no lo hacía. Tenía temor de lo que ellos pudiesen pensar. Había comenzado a creer que era homosexual. En mi depresión, una noche le pedí a Dios que me cambiara.

Creía que había nacido gay; estaba creyendo una mentira. Intentaba tener “una relación heterosexual,” pero no podía dejar de tener pensamientos homosexuales. Fue así como culpé a Dios por hacerme gay. Con mucha ira le dije a Dios que me cambiara, pero no tuve éxito. “Porque la ira de Dios se revela desde el cielo contra la impiedad e injusticia de los hombres que detienen con injusticia la verdad; porque lo que de Dios se conoce les es manifiesto, pues Dios se lo manifestó. Porque las cosas invisibles de El. Su eterno poder y deidad se hacen claramente visibles desde la creación del mundo. Siendo entendidas por medio de las cosas hechas, de modo que no tienen excusa. Pues habiendo conocido a Dios, no le glorificaron como a Dios. Ni le dieron gracias, sino que se envanecieron en sus razonamientos, y su necio corazón fue entenebrecido. Profesando ser sabios, se hicieron necios.” (Romanos 1:18-22).

Veamos esto en este pasaje de la escritura. Es una comparación directa al estilo de vida homosexual. Había suprimido la verdad de Dios por una mentira. Era mi culpa porque hasta la naturaleza proclamaba que Dios era real y que mis deseos no eran naturales. No honré a Dios ni le di gracias, así que mi corazón se entenebrecio. En verdad me convertí en un necio “y con todo engaño de iniquidad para los que se pierden, por cuanto no recibieron el amor de la verdad para ser salvos, por esto Dios les envía un poder engañoso, para que crean la mentira, a fin de que sean condenados todos los que no creyeron a la verdad, sino que se complacieron en la injusticia.” (2 Tesalonicenses 2:10-12). Estos pasajes de las escrituras son definitivamente una imagen de donde me encontraba en la homosexualidad.

En secundaria tuve otra experiencia que me llevo a creer esta mentira, había un muchacho en una de mis clases que me ridiculizaba TODOS los días llamándome “marica.” Me deprimía cada vez más y más. Me atacaba en mi quebrantamiento y en mi falta de habilidad para relacionarme con los hombres. Era afeminado en mis acciones. Recuerdemos el dicho ”Piedras y palos podrán romper mis huesos pero las palabras nunca me harán daño.” Bueno las palabras si hacen daño y lo hacen en una forma muy profunda (Prov. 25:18, Salmo 52:2, Salmo 55:21). Estaba muy herido y me sentía muy inquieto por mi compañero. La astucia de Satanás es ministrar rechazo a cualquier precio. Sus estrategias son hacernos sentir rechazados y pervertir la creación de Dios.

Fue así como finalmente, decidí matarme. Tenía mucha depresión. Creó que lo hubiese hecho sino hubiese sido por un “amigo”quien vino esa noche. Me encontraba en la puerta de mi casa cuando paso manejando y me pregunto: ”¿A dónde vas? A lo que le respondí: “A matarme”. El me dijo: “Entremos a tu casa, necesito hablarte. Yo se lo que te pasa”. No le creí, pero quería saber lo que pensaba así entramos. Fuimos a mi cuarto y empezó a decirme que pensaba que mi problema no era nada para preocuparme. Me dijo que él era bisexual, y que esto era normal. ¡Me sobresalte! Una falsa paz vino sobre mi. Uno de mis amigos más cercanos entendía lo que estaba pasando. Inmediatamente rompí mi relación con mi novia y comencé una relación con él. Esto abrió la puerta para que me envolviera en el estilo de vida homosexual. No sabía que había otros homosexuales, y que gran parte de la sociedad estaba dada a la homosexualidad. Una cosa lleva a otra, y como iba en la escuela secundaria, conocí a otros amigos y empecé a salir a los bares gay y conocer otra gente. Lo que deseaba era estar “casado” homosexualmente.

Unos años mas tarde, en la boda de mi hermana menor, hablé con el sacerdote que realizaba su ceremonia. El dijo: “Stephen, yo se la causa por la que no has estado viniendo a la iglesia”. Yo dije: “¿Por que?”. Me miró fijamente y dijo: “Es precisamente la razón por la que deberías estar viniendo”. En ese momento mis amigos se acercaron y nos fuimos. Pensé: “el tiene que ser gay”. Me sobresalté pero ésto reforzó mi falso sentimiento de paz, me dio la esperanza que mis convicciones y culpas anteriores no eran válidas. Buscaba relaciones gay de tipo matrimoniales con algunos hombres de distintos transfondos. Tuve una relación con un hombre de dinero que duró dos años, se llamaba Mike.

En ese tiempo, yo era muy religioso y empecé a regresar a la iglesia católica. Iba a la universidad y mi estilo de vida era muy abierto. Vivía en una casa muy hermosa, conducía un convertible nuevo y tenía mucho de dinero. Viajé y vi muchos lugares. Era muy mundano. Codiciaba riquezas, y pensaba que realmente yo era algo.(Rom. 12:3, 1 Cor. 8:2). Una amiga de la escuela secundaria supo la razón por la cual había terminado con mi novia y me envió un cassette llamado “Espada Gay” producido por Jack Chick. Era muy convincente. Se lo mostré a Mike y me dijo que lo tirara a la basura porque “eso es basura”. El pensaba que sabía más por ser anciano en una iglesia episcopal prominente. Lo tiré después de haberlo pensarlo por varios días. Ahora entiendo como mi Padre Celestial me estaba buscando.

Varios meses después mi hermano pequeño murió. Nuestra edad se diferenciaba sólo por 18 meses. Este fue el punto de cambio crucial en mi vida. Por primera vez en años, empecé a orar seriamente. Mi mente se abrió al hecho que pasaría la eternidad en algún lado. Clamé a Dios mayormente quejándome porque sentía que El se había llevado a mi hermano pequeño. Estaba trantando de manejar esa espantosa culpabilidad propia. En el funeral de mi hermanito, noté que el mismo sacerdote de la boda de mi hermana pequeña estaba hablando con Mike.

Era algo muy extraño, pero confirmaba lo que había pensado anteriormente. Mike lo conocía muy bien, y conocía muchos otros presbiteros y ministros gay. Cuando hablé con este presbítero, me dijo para Dios el ser homosexual era aceptable. Era grandioso porque Dios nos había creado así y nos amaba de la forma eramos. Esto me dió una falsa esperanza. Desde ese momento más que nunca creí que mi estilo de vida estaba predestinado. Por esto caí nuevamente en una depresión de varios meses. Estaba lleno de culpa por la relación con mi hermano pequeño. Estaba tan convencido de que yo era digno de muerte, y que debía haber sido yo el que deber muerto.

Durante este tiempo de depresión, la relación con Mike terminó en una horrible pelea. Después me uní a un club deportivo y conocí a un muchacho que pensaba era heterosexual. Era fisicoculturista y me ayudaba a entrenar. Pero estaba equivocado. Había estado expuesto a la homosexualidad desde muy temprano en su vida. Estaba plagado de pensamientos. Una cosa lleva a la otra, y de esta forma comencé otra relación. Este hombre estaba casado, y al saber ésto comencé a desmoronarme internamente de tal manera que hasta desarrollé una ulcera. El quería dejar a su esposa y mudarse a otro estado conmigo. Era un buen abogado y lo podía hacer fácilmente. Debido a mi religiosidad, sabía que esto tenía que ser malo y decidí terminar la relación. No podía sostener la culpabilidad por más tiempo. Realmente estaba deshecho por todo y decidí tratar y forzarme a mi mismo para ser heterosexual.

Me involucre en una relación con una chica quien solamente parecía estar “tratando de ayudarme” para salir de este estilo de vida. Esta relación con todos sus pecados sexuales trajo mucha culpa, y no funcionó. Todavía deseaba una relación con un hombre. No imaginaba que la necesidad que yo tenía podía solamente ser llenada en una relación tipo padre amoroso, la cual realmente nunca había conocido. Puedo decir ahora que mi Padre Celestial conoce todas mis necesidades. Durante los últimos años el Señor me ha restaurado en una maravillosa relación con mi padre terrenal, a quien amo cariñosamente. Debemos, aun a través del rechazo, acercar nuestros corazones hacia nuestros padres, de otra forma no nos ira bien. (Mal. 4:6, Ex. 20:12, Ef. 6:1-3).

Conocí a otro joven llamado Steven, de quien pensé era “la persona perfecta”. Nuestra relación duró tres meses. Vino entonces el día cuando entregue mi vida a Jesús. Esta relación fue una prueba real para mi después de mi conversión . Satanás estaba jugando su última y mejor carta. Steven pudo haber llamado y llorado por telefonó, rogándome reconsiderar, porque un amor real no haría esto. Pero debido al nuevo amor que encontré, inmaduro y fervoroso por Jesús, lo reprochaba y citaba las escrituras. Por lo tanto Steven se puso en mi contra y empezó a odiarme. (1 Cor. 15:33, Proverbios 14:16, 17:10, 18:6-7, 23:9, 26:4 ). He escrito estas andanzas de relaciones homosexuales para dar ESPERANZA a otros que pueden estar leyendo este testimonio. Quiero que otros sepan de la poderosa liberación de Jesucristo. Muchos en el mundo homosexual me han acusado de no haber sido nunca gay, pero eso está lejos de la verdad. Fui, pero ya NO soy. Mi viejo yo murió en Jesucristo y tengo una nueva vida ahora, debido a su amor en el calvario.

Durante esta transición de la muerte a la vida, una antigua amiga de la escuela secundaria llamada Mary me llamó y dijo que necesitábamos salir porque era su cumpleaños. Al día siguiente quiso ir a ver a su hermana. Ella me previno que su hermana y el esposo de su hermana era “muy religiosos”, no me importó, y fuimos a su casa. Estaba sentado en la sala escuchandolos cuando le decían a Mary de los caminos de Dios. Esta gente, Steve el cuñado de Mary, y Linda, su hermana le hablaban de Jesús de una manera que yo nunca había conocido.

Hablaban de un Jesús que hacía por ellos esto y aquello. Hablaban como Jesús iba y venia a su casa. Pensaba que esta gente estaba loca. Yo no conocía a un Jesús como este, el Jesús que yo conocía había muerto en una cruz y se encontraba en una hostia los domingos. Pero de pronto, el Espíritu Santo me habló. El Señor me dijo: ”si no me aceptas esta noche, morirás”. Mi corazón empezó a palpitar y palpitar. Sabía que tenía que conocer a Jesús como esta gente. Las muchachas salieron de la habitación y me quedé sentado allí con Steve. Le dije a Steve “Necesito conocer a Jesús de la forma que tú lo conoces”. Saltó de su silla y me dijo “Bien hermano, creo que Jesús te esta llamando”.

Yo sabía que Jesús me estaba llamando y que era muy serio. Oré esa noche para recibir a Jesucristo como Salvador y SEÑOR . Recuerdo, mientras oraba, que veía a Jesús muriendo en la cruz por mí. Lo vi en la cruz de una forma distinta y creí. Steve me condujo en oración entregándome al señorío de Jesucristo. Poco después las muchachas regresaron a la habitación y Steve le dijo a Mary que yo había sido “salvado”. Mary estaba insegura. Ella preguntó: “¿Lo hiciste?” y yo dije: ”Sí ,creo que sí”. No entendía completamente todo lo que me había pasado, no entendía la terminología “salvo”.

Vino más de la salvación, esa noche después de llegar a casa ya tarde, fui a mi recamara con la vieja biblia familiar. Empecé a orar a Dios para que me mostrara donde mi estilo de vida había estado incorrecto. Quería que Dios me mostrara de la biblia si la homosexualidad era correcta o incorrecta. Abrí la biblia, fue en Levítico capitulo 18, y mis ojos recayeron en el verso 22 ¡Fue un milagro de Dios!” No te echaras con varón como con mujer, es una abominación” Lev. 18:22 (Lev. 20:13). Dios me había ministrado la ley así que ahora podía ver mi necesidad por Jesucristo.(Gal 3:22, Rom. 7:7, Mateo 5:17-20).

Realmente no sabia lo que significaba abominación, pero mirando en la palabra sabía que tenía que significar algo que Dios realmente detestaba. Entonces, me arrodille junto a mi cama y clame a Dios por perdón. Oré confiando en Jesús que cambiase mi vida totalmente, y desde aquel día he sido totalmente transformado. No estoy diciendo que no tuve que trabajar mucho porque si lo hice. De hecho, el año que siguió, vino con todo tipo de tentaciones y pruebas. Después de mi transformación, los días subsecuentes, fueron llenados con gran convicción y tuve muchos ataques de los demonios.

Confesé mi pecado a Steve y él oró conmigo nuevamente (Santiago 5:16). Después comencé a buscar una iglesia. El Espíritu Santo me llevó a un grupo de personas que amaban a Dios con todo su corazón. Descubrí mas tarde que los creyentes en esta congregación habían estado orando por mí durante un estudio bíblico. Gracias a Dios por aquellos quienes creen y oran a Dios por las almas. Si tu estas orando por alguien, nunca pares. ¡Manténte orando!

Es muy importante encontrar un grupo de personas con los que puedas tener comunión y puedan animarte y sostenerte responsablemente. Ora y pide a Jesús que te ayude a encontrar el lugar correcto para ti. El fue fiel conmigo y lo sera contigo, para Dios no hay diferencia de personas (Hechos 10:34,35).

En conclusión, la liberación de la homosexualidad, viene solamente de Jesucristo, no viene de grandes consultores y ministros. Dios si usa a estas personas, pero ésto es realizado por Jesucristo y SOLO El. La total liberación de la homosexualidad viene mediante un nuevo estilo de vida en una absoluta entrega y una completa dependencia en el Señor Jesucristo. Debemos creer sus promesas y permanecer en la Palabra de Dios, y determinar obedecerle. Pídele que te ayude.

El hacha debe derribar a cada raíz en nuestras vidas, de manera que podamos caminar completamente con Jesús. No perdonar y la amargura son las raíces principales. Los homosexuales generalmente son personas muy heridas y amargadas. Esto debido a que usualmente han tenido una relación muy pobre con su padre. La mayoría. nunca ha experimentado amor masculino real y no han experimentado el corazón de Dios Padre. Las personas en estilo de vida homosexual ven su relación con Dios Padre como su relación con su padre terrenal. Rechazan a Dios con enojo y amargura y buscan la necesidad insatisfecha del amor de un padre. Todos necesitamos este amor desesperadamente, especialmente aquellos en el estilo de vida homosexual.

Debemos recordar que la salvación, o liberación de la sodomía, viene solamente a través de la fe en Jesucristo. La fe viene por el oír. y el oír por la palabra de Cristo“. Así que la fe es por el oír, y el oír, por la palabra de Dios.”(Romanos 10:17). Jesus es la Palabra Viva. El es el poder vencedor que necesitamos para vencer al pecado. La gracia de Dios en Jesucristo, nuestro Señor, es suficiente para nosotros en nuestras debilidades. Su gracia es el poder para vencer TODO pecado. El humilde recibe gracia. Por eso debemos humillarnos nosotros mismos diariamente para recibir su gracia diariamente. (Santiago 4:6). No os engañéis; Dios no puede ser burlado: pues todo lo que el hombre sembraré, eso también segará. Porque el que siembra para su carne, de la carne segará corrupción; mas el que siembra para el espíritu, del espíritu segará vida eterna. (Gal. 6:7).

La naturaleza por si misma proclama los atributos invisibles de Dios, su eterno poder y naturaleza divina. (Rom. 1:20). Los caminos de Dios para el hombre son estar con una mujer. ¡Esto es natural! (Gen. 1:26-27). Dios no cometió errores cuando nos creo anatomicamente. El nos ha dado a cada uno de nosotros correctas y naturales partes del cuerpo. No hay errores en esto, Dios creó al hombre y a la mujer para vivir y trabajar juntos emocionalmente, espiritualmente y físicamente.

“Bienaventurado el varón que soporta la tentación; porque cuando haya resistido la prueba, recibirá la corona de la vida, que Dios ha prometido a los que le aman. Cuando alguno es tentado, no diga que es tentado de parte de Dios; porque Dios no puede ser tentado por el mal, ni El tienta a nadie; sino que cada uno es tentado, cuando de su propia concupiscencia es atraído y seducido. Entonces la concupiscencia, después que ha concebido, da a luz el pecado; y el pecado, siendo consumado, da a luz la muerte.” (Santiago. 1: 12-15).

¡Debemos clamar a Dios por liberación! Dios, de acuerdo a su Palabra, escucha las plegarias de los arrepentidos y ve los corazones de la personas que son honestas verdaderamente con El. (Salmo 51:17). No trates de probar a Dios, pero sé totalmente honesto con él. Humíllate a ti mismo ante Dios, confesando cada pecado y motivo, y él tendrá gracia para contigo. Su gracia traerá poder para vencer cualquier pecado. Espera en Dios. Confía completamente en él, entregando todos tus caminos en él y El se asegurará de que tus pasos sean corecctos. (Prov. 3:6, Sal. 37:5). Yo alabó a Dios cada día por haberme liberado de la sodomía.

Cuando las memorias del pasado vienen, solamente las vuelvo hacia altares de alabanza a El por su poderosa liberación.
Mi meta es continuar alabándolo en CADA tribulación y tentación. Debemos constantemente agradecer a Dios por cada cosa que esta haciendo en nuestras vidas. Mi Padre Celestial me ha dado una hermosa y misericordiosa esposa. Hemos estado casados desde el 25 de Mayo de 1986, y tenemos tres hermosos niños. Las bendiciones de Dios nunca cesan cuando estamos abiertos a su obediencia.

“Por lo cual desechando toda inmundicia y abundancia de malicia, recibid con mansedumbre la palabra implantada, la cual puede salvar vuestras almas.” (Santiago 1:21).


Notas del testimonio.

Las siguientes referencias de la escritura acompañaron el testimonio original escrito por Stephen en 1991 como parte de estudios bíblicos. Estos versos bíblicos deben ser injertados dentro de nuestras almas para nuestra – propia liberación.

Apocalipsis 12:11, Proverbios 9:10, Proverbios 10:27, 14:27, 16:6, 19:23, Job 28:28, Psal. 34:7-10 & 111:10 Apocalipsis 14:6-7, Lucas 24:47, Isaias 30:15, Hebreos 4:14-16, 1 Cor. 10:12-13, Santiago 4:6-10, Tito 2:11-12, Salmo 51:17 y 32:1-5, 1 Juan 1:9, Santiago 5:16, Juan 1:1, 1 Juan 1:1, Romanos 10:17, Hebreos 11:6, Salmo 119:105, Mateo 4:1-11, Santiago 1:21-22, 1 Pedro 1:23, Salmo 119:9-16, 2 Cor. 10:3-5, Efesios 4:23, 1 Pedro 1:13-16, 1 Pedro 4:12-13, Efesios 6:10-18, 2 Cor. 5:17, Genesis 3:1-5, Romanos 1:25, Galatas 5:19-24, 1 Cor. 6:9-11, Efesios 5:5-6, Apocalipsis 21:8, Salmo 68:5-6, Salmo 103:13, Juan 14:9-10, Romanos 8:31, Romanos 8:15, 1 Juan 4:8-11, Salmo 25:14, 2 Cor. 1:3-4, Malaquias 4:6, Exodo 20:12, Efesios 6:1-3, Mateo 18:21-35, Juan 14:26, 1 Juan 2:27, 1 Pedro 5:8-10.