La pornografía en la Iglesia

pornografia en la iglesiaEn relación a la pornografía en la Igleisa, la revista MenTodayOnline.com ha publicado un artículo en inglés interesante que lleva por título Efectos de la Pornografía por internet en la que se reconoce que esta plaga es un problema que está afectando seriamente a los miembros del Cuerpo de Cristo.  A pesar que los datos a los que hace mención se refieren a cifras de la población norteamericana no dudamos en que en otros paises las cifras sean parecidas.

Resaltamos brevemente algunos datos resaltados en este artículo:

  • El 66% de los usuarios de sexo masculino entre las edades de 18 y 34 años frecuentan un sitio pornográfico al menos una vez al mes
  • El 70% de los usuarios entre 15 y 17 años han manifestado entrar en un sitio pornográfico accidentalmente
  • El 51% de los pastores han adimitido que para ellos la pornografía online es su peor tentación
  •  Dos terceras partes de los abogados expertos en divorcio indican que internet es una razón de peso en los divorcios hoy día y particularmente el excesivo interés en la pornografía online ha contribuido al fracaso de la mitad de los matrimonios

Posibles causas de la pornografía en la Iglesia

El hecho que el 51% de los pastores luchen con tan terrible flagelo me ha hecho reflexionar en sus posibles causas:

  1. La mayoría de ellos sienten temor de hablar del tema. Es evidente que ser el ministerio puede ser un factor determinante en que las personas que lo ejerzan vivan en soledad.  Muchas veces los compromisos pastorales minimizan la vida privada del ministro.  Los pastores como cualquier persona normal tienen necesidades emocionales y de relación.  Muchas veces estas necesidades no son nutridas adecuadamente lo que hace de la pornografía una herramienta de escape.
  2. Existe otro factor que potencia el problema y es que si se es pastor o líder en una congregación y se descubre que se está luchando con la pornografía lo más seguro es que tu posición de liderazgo esté en peligro.  En otras palabras nuestras iglesias, congregaciones y ministerios usualmente en lugar de ser sitios que fomenten la sanidad y la restauración se han vuelto ambientes donde la tolerancia es nula lo que trae como consecuencia que se adopte el código del silencio.

En realidad el foco de esta breve nota no tiene la intención de alimentar el morbo, sino otra nota en la que damos motivos para que nuestros círculos cristianos sean verdaderos canales de restauración y redención.