Mucha gente ha estado hablando recientemente acerca de hacer una completa revisión en el modo en que nuestra sociedad piensa sobre la sexualidad y el género. Unos de los conceptos que están siendo mayormente promovidos son el género y la sexualidad «flexibles». Atrae nuestra atención cada vez más que la gente tiene una amplia gama de experiencias en sus atracciones y respuestas sexuales. Algunos afirman, basados en esto, que nuestra sexualidad tiene como propósito responder a lo que sea que se le proponga, y la gente debería experimentar para tratar de encontrar su sexualidad «verdadera». Unos dicen que los términos heterosexual, gay, bisexual y transexual no pueden incluir todo lo que se presenta actualmente.
Esta misma idea de flexibilidad está siendo aplicada al género. Muchos consideran que quizás el concepto binario (de dos partes) de varón y hembra es demasiado rígido. Después de todo, hay tantas personas que crecieron sintiendo que ellos no encajaban en uno de los dos géneros estereotipados que la sociedad les presentaba. Algunos piensan que esto prueba que hay otros sexos además del de varón y hembra, y la sociedad debería reconocerlos y promoverlos.
¿Pero es real este concepto de sexualidad y género flexibles? Los pensamientos, emociones e impulsos que experimentamos son ciertamente reales, pero ¿estamos llegando a las conclusiones correctas referentes a ellos? Una cosa sobre la cual todos podemos estar de acuerdo es que el género y la sexualidad son una parte muy importante y hermosa de lo que somos. Siempre que una idea cae en polémica en nuestra cultura, pienso que siempre hay algo bueno en ello, pero también algo erróneo que debe ser corregido. Sin embargo, la gente tiene un mal hábito de balancear el péndulo demasiado lejos en la dirección opuesta, y terminar en un error que es tan malo o peor que el que ellos trataban de cambiar inicialmente.
Contestando preguntas
Creo que hay algo en el fondo de esta cosa «de flexibilidad» en qué pensar. Nosotros todos deberíamos considerar detenidamente qué es verdadero y beneficioso y qué va demasiado lejos. Aquí están algunos de mis pensamientos:
VERDADERO: La sexualidad humana es propensa a una amplia gama de experiencias.
FALSO: Todas las experiencias sexuales son iguales y deberían ser aceptadas.
VERDADERO: Los estereotipos de género en nuestra cultura son demasiado rígidos.
FALSO: Si uno no encaja en un género estereotipado significa que uno no pertenece a ese género.
Algunas personas dicen que el sexo y el género son diferentes. El sexo lo determina la condición biológica de ser varón o hembra; pero el género, dicen ellos, es como uno se siente dentro. Su género podría cuadrar con su sexo, pero pudiera que no. Su género podría ser masculino, femenino, un poco de ambos, o algo totalmente diferente. ¿Es esto cómo es para algunas personas?
¿Te sientes fuera de lugar en el mundo de la ‘típica’ masculinidad o feminidad? ¿Tienes dificultad pensando en ti como ‘un verdadero’ hombre o ‘una verdadera’ mujer? ¡Bienvenido al club! ¡Esto puede parecer una afirmación contradictoria, pero es cierta! La mayoría de la gente lucha con el hecho de sentirse que no puede alcanzar los estándares de ser un verdadero hombre o una verdadera mujer. A muchos de nosotros nos confrontan los sentimientos de duda de si alguna vez podremos alcanzar esos estándares.
Habiendo crecido en un pueblo pequeño, tuve que afrontar muchas creencias y estereotipos pasados de moda. Se esperaba que cada muchacho pasara por la liga menor de béisbol, y luego por la de fútbol americano cuando estaba en bachillerato. Probé todas estas cosas, y fallé irremediablemente. Sencillamente, yo no era deportista. Esto incitó a un buen grupo de mis compañeros – y hasta algunos de los mayores – a etiquetarme de “niñita”. En el bachillerato descubrí que tenía talento para la actuación teatral. Me gustaba el drama y era realmente bueno en él. Pero, simplemente no era visto como algo masculino. Durante este tiempo de mi vida, había más confirmaciones de que yo no era como los demás muchachos, yo era diferente. A medida que he ido creciendo y madurando, he comprendido que los estereotipos de género de nuestra cultura son demasiado rígidos.
La masculinidad no es una cuestión de deportes, luchas y de ser mujeriego. Tú puedes ser atlético o tal vez no. Si tienes talento en el baile, canto o interpretación, ¿no te das cuenta que tienes el mismo espíritu de osadía y aventura que Dios colocó en el corazón de mariscales de campo y físico culturistas? Si eres una muchacha a quien no le gustan los vestidos o cosas feminísimas, ¿piensas que eso significa que no eres hermosa y misteriosa? ¡Claro que lo eres!
Sí, nuestra cultura se equivoca al favorecer estas ideas limitadas sobre lo que son hombres y mujeres, pero es un error aún mayor re definirnos como algo que no somos sólo porque no sentimos que el estereotipo sea adecuado para nosotros. Esto no proporciona una solución para el estereotipo; esto en realidad lo hace más fuerte. Mucha gente dice que es peligroso buscar un asesoramiento que te ayude a definir una identidad sexual que vaya en línea con tu fe y con la vida que quieres, porque, dicen ellos, “nacemos así”. Pero, por otro lado, ellos dirán que está bien y es seguro para algunos muchachos tomar medicinas que alteren sus hormonas y aún sean sometidos a cirugías que cambien el modo en el que nacieron, sólo porque están confundidos
¿Qué piensas que sea más probable: que Dios por error ponga las almas de hombres en cuerpos femeninos (y viceversa), o que nuestro entendimiento de nuestro género sea una de las tantas interpretaciones erradas que tiene la humanidad?
Quizás te parezca que encajes mejor con gente del sexo opuesto que con la del tuyo. Tal vez has considerado que eres alguien del sexo opuesto, o que debiste haberlo sido. Quizás estás inseguro de donde exactamente encajas . Tú no necesitas un nuevo cuerpo, y no tienes que inventar un nuevo género para ti porque Dios realmente no comete errores. Hay una gran diversidad dentro de los géneros masculino y femenino, pero la verdad es que tú no tienes que salir de ellos para encontrarte.